lunes, 3 de julio de 2017

Reflexión: La luz en la arquitectura.

Una filosofía general con la iluminación natural dice así, no se debe considerar como una opción arquitectónica sino que la iluminación natural y la arquitectura deben ser uno mismo.  Bajo ésta conjetura, la arquitectura es un objeto para la existencia de la sombra mientras que la luz es fuente primordial para producir una sombra. Es así que la arquitectura se toma como variable para configurar el valor de la luz natural.   

Las trayectorias solares nos determinan el angulo de la sombra a diferentes horas del día en una obra arquitectónica. Como diseñadores de iluminación contamos con la ventaja de predecir como se dan las sombras a largo del día. Para aplicar un método comprensivo de la iluminación, la ubicación de una obra arquitectónica debe considerarse desde su comienzo.  

La arquitectura cobra un valor trascendente cuando el diseño utiliza la luz como tema central. La iluminación adecuada, por ejemplo,  refuerza los volúmenes, imprime fuerza a las texturas y a los diferentes valores cromáticos.

Ya que la luz no ilumina solamente la arquitectura, sino que además refuerza el concepto creativo y el aspecto EMOCIONAL del espacio, muchas veces no sabemos explicar por qué tal o cual ambiente nos hace sentir cómodos, casi alegres.

La percepción del espacio está conectada a la forma en que la luz se integra con este. Lo que vemos, lo que experimentamos y cómo interpretamos los elementos es afectado por la forma en que la luz interactúa con nosotros y con el ambiente. En cuanto a la arquitectura, en cualquier dimensión que esta se analizada, ya sea como en espacio, en material o en color, esta depende esencialmente de la iluminación de la situación, la cual involucra al objeto y al observador. 

En conclusión, la luz dinámica del día y la iluminación artificial controlada son capaces de afectar no solo a las distintas condiciones físicas medibles en un espacio, sino también para instigar y provocar diferentes experiencias visuales y estados de ánimo.  

Reflexión: La luz en nuestras vidas


La importancia de la luz para todos los seres vivos y para el hombre en particular queda puesta de manifiesto en el simple hecho de que todo el organismo humano se encuentra preparado para desempeñarse correctamente durante las horas del día. Desde la capacidad de nuestros ojos para captar la luz hasta la natural inclinación del cerebro a dirigir el descanso hacia las horas de la noche, se vislumbra que la luz es un regulador de la actividad humana implícito en nuestros propios genes.


Pocas veces pensamos en lo fundamental que es la luz para realizar muchas de nuestras actividades diarias. Sin embargo, la luz transporta energía que activa y detiene procesos, iniciando ciclos que han permitido el desarrollo de la vida tal y como la conocemos. Sin la luz que la Tierra recibe del Sol, el planeta sería sólo una roca inerte, girando en el silencio de un espacio oscuro.

La luz tiene relación directa con nuestros estados de animo, influyendo así a las personas.La importancia de la iluminación para los espacios y el bienestar de quienes lo ocupan es esencial.

La luz es esencial para nuestra vida cotidiana, jugando un papel fundamental no sólo en la forma en que percibimos cada día, pero en la forma en que nuestros cuerpos y toda la vida que nos rodea reaccionan a su presencia.